miércoles, 20 de abril de 2016

Otoño.

Es el cielo de Buenos Aires lo que duele.
Es el otoño y sus hojas como escenografía de película.
Es la imposibilidad de parar y decir: déjenme aquí, yo no sigo.
Yo tengo otras cosas que hacer: tengo que vivir.

Me gusta el otoño y sus hojas.
Voy a salir a caminar, a dar un paseo largo.
Quiero que se me congele la punta de la nariz y
Acompañar con el alma el aire que sale de mis pulmones.

Quiero llegar a casa y abrazar un libro que hace dos años prometí leer.
Te hice a vos esa promesa y la he hecho tantas veces que deberías perdonarme.
Nunca cumplí.

En cambio me fui quedando a tu lado.
Y mis poemas ahora también se tratan de vos,
aunque no tenga asunto meterte en los rincones de la nostalgia.