martes, 18 de junio de 2013

Loco.

Ejercité.

Recordé tu piel esa noche y varias noches consecutivas me siguió un sueño absurdo, en el que vos no eras vos, sino un loco parlante que vivía en una choza endeble. Estabas por decir algo. Pero en cambio me miraste y ví en tus ojos los ojos de otro. Saliste a caminar, correr, conversar. Amable con una copa de vino en la mano, espantando las moscas de tu espanto. Volviste a mí pero ya no eras el loco. El haraposo se quedó petrificado junto a mi. Yo le revoloteé como paloma infectada. Y esperé.

Pájaro muerto a la orilla de una carretera.

La libertad me empujó a chocar contra el vidrio y los ojos abiertos de una chica que viajaba en primera fila. ¿De qué otra forma es posible viajar?

...En la última. Escondida de las piedras y los ladrones de suvenirs.

Vuelvo para decirte que recuerdo tu cuerpo de mediatarde. Acostumbrada a las pieles calientes te agradezco el favor: agarraste mis pedazos de la palma de mi mano. Fuiste generoso, y loco. Me besaste hasta el codo.

NUNCA ME HABÍAN BESADO EL CODO. IZQUIERDO.

Recuerdo el motor vibrante de mi pecho abatido. Paloma que no quiere morir. Gaviota aventurera que le juega a las olas una última partida antes de que caiga la sombra. Loco! Loco de fuego vestido de harapos y marañas en una choza caliente de sol de verano. Seco. Y mojado. Lluvia desde el fondo del cuerpo. Refresco melancólico. Como siempre, me dejaste beber de tu boca. Compasivo loco que no me deja morir. Agallas de pez devuelto al lago.

Te recuerdo y me ahogo en deseo.

El mismo loco. Ese de la choza, que no dijo una palabra. Loco presente y ausente, recuerdo viviente de días felices, de estómagos contentos y llenos. Loco de rabia y de amor. Loco que cierra los párpados y no permite que lo espíen. Que digan lo que quieran! No pueden mirar. No pueden experimentar como nosotros. Conejillos de indias, de arena. De barro. Manos que se pierden en la temblorosa abertura de mis piernas. Tu lengua que pasea entre esa. Y la mía. Lengua que no besa, come. Saborea, repite, navega, y pregunta. Pregunta cuando se detiene. No deja que le responda. Quiere más. Destino de sal. Amor otra vez. Loco. Sentado en tu choza observa. No entiende lo que pasa. No habla. No delata. No especula. Loco me besa el codo izquierdo y muerde mis piernas. No predica. Come. Besa. Muerde. Pasea. Viaja entre mis piernas y no repara en la cicatriz profunda. No le importa porque es loco.