En los horrores de un cuerpo virgen y asustado,
se sitúa nuestro personaje.
Tiene alitas ocultas dentro de la clavícula
y las despliega cada vez que siente miedo
en ese envoltorio desastroso.
Es un cuerpo muerto
que piensa que está vivo por eso de la respiración.
Pero es catalepsia lo que tiene
y a eso no se le puede llamar vida.
Lleva 25 años postrado ese cuerpo
y fue una vieja bruja la que quiso probar con magia negra
y le metió un hada por el culo.
Fue la figurita de saltamonte refinado
la que instaló el aparato volador en la espalda de nuestro vecino.
Es la razón de que haya vuelto a andar
la razón de que se desplace con los ojos cerrados
y no se caiga, y no choque con los muebles.
Y no tenga miedo
Y a veces se lance a bailar.
Es que en verdad no es su cuerpo el que camina
el que baila
el que salta
Son las alitas de la saltamonte azul las que lo levantan
y ese es un cuerpo semivivo que levita a causa de las alas
La mente sigue su mínima actividad
apenas para la condenada respiración.
Los sueños no tienen nada que ver
Son las alas de mariposa
El cuerpo disfruta así del aire
en las noches.
las pequeñas hélices lanzan un silbido
Las alitas siempre se acercan al abismo..
Con la esperanza de levantar la masa muerta
por sobre los techos de zinc.
Pero no todos los cuerpos ocultan alas
en la clavícula
o entre las orejas
o entre las piernas...
Y averiguar si tienes la suerte
es posible desde las azoteas
Más tienes que dejar de pensar
y soñar y desear
para que ellas salgan y guien
y enciendan sus farolitos luminosos sobre tu frente.