
Cuatro mujeres exhiben sus redondeces
pezones amenazantes bajo las blusas
y el vientre hinchado de hombre
Desde la nena de los ojos negros
hasta la última fémina
Felina.
Los brazos, las piernas,
la voluptuosidad,
grasa y leche
manteca y pan.
La amorosa mirada de las comadres
ocupadas de sus cachorras
dibujadas con exactitud en la vida nueva
educadas en una secuencia de infinitas entregas.
Las madres adivinan los nombres de sus crías.
En la nariz, el sello y garantía.
Hijo mío y más mío
hecho de mis carnes sueltas
de mis deseos redondos
de mis ganas abiertas
Recorro los montes de mi cuerpo
en carrera franca hacia tu encuentro
Libidinosa y pura, me toco los pechos
Redonda.
Recibo la crueldad del tiempo
la eterna espera de este invierno
paciencia convertida en andén de pueblo
naranjas dulces...
la esperanza de tenerte adentro.
3 comentarios:
Hola Liz,cariño. Cuanto tiempo ya se pasó y no nos hablamos más. Como estás tu? Veo que sigues en las escritas... pero sigues también en e teatro y el cine y todo lo más?
Mi español, siempre fatal!!! jejeje
Saudades Brasileiras... manda-me notícias
pablo_corazza@yahoo.com.br
Beijoooooooooooos
El tiempo...mejor olvidarlo.
Hermoso su poema, señorita !!! Adorable !!! Belleza !!!!
Garrison Ford.
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