Se acaba el romanticismo de la coca
Queda un temblor ajeno
De cuerpo maltratado.
Media docena de cigarrillos se consumen en 20 minutos
Su boca huele a humo
(todo el día)
El porno gime y gime
Desde mi computador personal
La cabeza palpita
(a falta de un corazón más sensato)
Es la guerra a la desazón
Me bajo los calzones
La lucidez de la noche.
Los gramos de conciencia
Son sólo pedazos de comida vomitada
De comida cagada
Y para cumplir el cliché
Al final le digo
Muy bajito, le digo
“te quiero”
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