miércoles, 10 de diciembre de 2008

SIN CASA

IV

Las noches largas terminan sin hambre
los ojos negros de maquillaje que se corre
Tus noches de mujer perdida
me dejan con ganas de rozarte las tetas.

Me abres la boca
como una trampa para roedores
boca llena de murciélagos
pájaros vestidos de blanco

Eres la carne que asusta
dientes de lobo de dos metros de alto
piernas de gacela veloz
arisca, como los gatos montañeses

Te gusta que te trate como un corderito
porque tienes puesto lo mismo que yo
en las mismas partes
con las mismas formas

Jugamos a las muñecas borrachas
adornadas como árbol de pascua.
Los vestidos rojos y negros
los ojos ahumados; la mirada falsa.

¡Ahórrate las lágrimas de cocodrilo,
compañera de celda!
No me trates de consolar desde tu puerto seguro
deja ya de hablar más de la cuenta.

Acuérdate que te he visto
a la luz de las luces amarillas
desnuda debajo de la carretera
comiendo sapos y serpientes

Acuérdate que te ví las cicatrices
de sobre-viviente
y no te hagas la extraordinaria
porque tus penas son copia de las mías

Tranquila nenita. No quiero que te duela cuando te corte la carita con mi pedazo de espejo.
Te voy a obligar a sacarte la mascarilla y te voy a echar limón con sal.

Te quiero ver sufrir sin esa pose de artista
Vas a guardarle respeto al dolor
chiquilla malcriada
parada al borde de un precipicio de algodón.

Has de ser despojada de tus adornos
especialmente esos lentes de sol
Has de ser reunida con todas nosotras
las hijas del rigor, las de la piel ajada.

Y no te atrevas a decir que somos iguales
apenas parecidas
en tu delirio de jugos de higo convertido en sangre
de apostadora que no tiene nada que perder

No te compares conmigo,
la que arrasó su propia casa
No te compares conmigo,
la tiene el cuerpo marcado y desfigurado (como las vacas)

No te compares conmigo
¡hasta para eso eres cobarde!
te comparas conmigo
la que tiene todas las de perder.

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